Estaba en el centro de esta enorme ciudad, como siempre la gente pasaba por el lado, más bien empujando que adelantando, pero bueno, era la hora de buscar mi horizonte…mi propio destino. ¿pero cómo lo hago si ni siquiera sé dónde buscar un lugar?, lo primero es entender cómo funciona este tren…Al que llaman metro
Una vez entendido este sistema, me subí al famoso metro, aunque si hubiese sabido la cantidad de gente que se mete..Me hubiese quedado vendiendo mentitas en la micro no más.
Los gordinflones son los que más odio, esos apestosos y sudorosos con cara de León, pero no todo es tan malo, también hay gente linda…había uno que me dio cosquillas al mirarlo, nunca había visto a alguien con el pelo tan amarillo y ojos color cielo…me revolvió toda la guata…le dije: que tan grande es Santiago? El me dijo: es ciertamente inmenso…entonces pensé “nunca más nos volveremos a ver…

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