Para muchos llegar a su lugar de trabajo es un mero trámite, sin embargo para otros, puede transformarse en toda una aventura.
Recuerdo que estaba en el paradero, hacía mucho frío, de ese que congela lacara, la deja tirante y por mas bufandas que uno use, igual los ojos lloran por los lados. No llovía, menos mal, aunque en la capital cada día llueve menos, en fin, estaba en el paradero, cuando se acerca la gran micro verde, sabías que el verde es el color de la naturaleza? Representa armonía fertilidad y frescura, irónicamente la micro no tenía nada de eso pero si las pintaran negras seria aun más triste no? La cosa es que me subo a esta micro, mala suerte para mí y para mis prejuicios sólo quedaba un asiento al lado de un tipo que parecía vagabundo, mis audífonos me ayudarían en ese duro momento, no podía sentarme, pasé pa atrás en esa micro infinita, un túnel donde puede pasar cualquier cosa, la gente me mira pero nadie a los ojos, no sé si será por el gorro que tejió mi mami o por mis ojos llorosos, me armé de valor y avance, avance agarrando confianza, esa micro era mía yo tenía el poder, llegue al final, me di la vuelta tomé aire y dije bien fuerte ¡Mentitas a 100! ¡Llevar mentitas a 100!

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