Llegada de Millaray a la ciudad
Soy una Joven de la localidad de Ralco Lepoy, por causas del destino no viví jamás en la ciudad, como el resto de mis amigos, todos se fueron a vivir a una ciudad importante a medida que fueron creciendo, me aburría mucho porque no tenía ni parientes, nadie conocido con quien salir, con quien jugar, muchas veces tuve que inventarme amigos, jugar sola, hacer ollitos en la tierra y volver a taparlos, sentarme al espejo y entablar las mejores conversaciones conmigo misma, haciendo personajes y distintos roles para poder lograr un debate, paso a ser mi rutina. Un día soleado, lleno de nieve, escuche un ruido grande, grave, fuerte, llegaron los chilenos, una gran camioneta llena de personas y fierros estaban en mi patio, se quedaron ahí varios días, estaban grabando un video para la televisión algo así, ese era mi salto a la fama, mi oportunidad de dejar de lavar piñones en el río y acarrear a las bestias, tenía que hacer algo para llamar su atención, les hacía preguntas, me cruzaba por detrás de las cámaras, pero nada
Hasta que un día llego mi oportunidad, la modelo que llevaban se enfermo de la guata por comer ñiachi, en cambio yo, estaba más fuerte Rebeca (la vaca de mi abuelo), ese era mi minuto miré al cielo y le rogué a chaw (dios), le dije papito chaw ayúdame a que estos chilenos me miren!, dicho y hecho, como siempre chaw me cumple lo que le pido, los chilenos me preguntaron si podría participar con ellos en un capitulo del programa, no tendría que hablar ni moverme, solo estar sentada por ahí, claro! Dije yo, eso es fácil para mí!
Siempre quise estar en la televisión, veía los matinales y pensaba, que lindas las niñas, que bien se ven, que rico comen! Yo quería ser una de ellas.
Me quede bien sentada, me quede quieta como nunca antes me había quedado, trataba de no respirar para que no se me viera la guata ni me saltaran los hombros, y por fin parece que todo el esfuerzo resultó, el director del programa me pidió viajar con ellos a la capital, quería que lo acompañara a vender su proyecto, me dijo que tomara un bus y nos juntaríamos en el terminal de Santiago.
Tomé mis trapos y partí a la capital ¿Qué tan difícil puede ser?
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